Si quieres decirme algo, aquí puedes encontrarme.
Hay mensajes que llegan con una pregunta.
Otros con una idea.
Una propuesta.
Una historia.
Una duda.
O simplemente con esas palabras que uno siente que necesita compartir con alguien al otro lado.
No necesitas encontrar una razón perfecta para escribirme.
Si hay algo que quieras contarme, puedes hacerlo.
Puedes escribirme si tienes alguna pregunta sobre:
Si necesitas información sobre una obra, tienes alguna dificultad con una compra o quieres preguntarme algo relacionado con mis libros.
Si quieres saber algo sobre alguno de sus espacios, tienes dudas sobre el acceso o necesitas ayuda para encontrar una puerta concreta.
Si quieres hablar conmigo sobre un proyecto de escritura, una colaboración o alguna propuesta relacionada con textos, creación de contenidos o proyectos narrativos.
Si tienes una idea que crees que podría encajar conmigo, cuéntamela.
No hace falta que llegue perfectamente definida.
A veces una buena conversación es precisamente lo que ayuda a descubrir qué puede llegar a ser una idea.
Si no sabes exactamente dónde encaja tu mensaje…
no pasa nada.
Escríbeme igualmente.
Ya encontraremos juntos su lugar.
No necesitas preparar un mensaje perfecto.
Puedes contarme quién eres.
Qué estás buscando.
Qué tienes en mente.
Qué te gustaría crear.
O simplemente qué te ha traído hasta aquí.
Cuanto más contexto puedas darme, mejor podré entenderte.
Pero no necesitas convertir tu mensaje en un formulario.
Háblame como hablarías con una persona.
o
Intento leer personalmente los mensajes que llegan hasta aquí.
Por eso quizá no recibas una respuesta inmediatamente.
Prefiero contestar cuando pueda hacerlo con atención…
antes que responder deprisa solamente por responder.
Gracias por entenderlo.
Si todavía no sabes exactamente qué buscas, puedes volver a pasear por el universo.
Para descubrir cómo escribo y qué puedo aportar a un proyecto.
Para conocer las obras que ya han encontrado su forma.
Para leer lo que está sucediendo ahora.
Si simplemente quieres volver a casa.
Detrás de cada mensaje hay una persona.
Y eso siempre merece un poco de atención.
Quizá nuestras palabras se crucen solamente una vez.
Quizá den lugar a una conversación.
Quizá a una colaboración.
O quizá simplemente hayas venido a decir algo que necesitabas decir.
Sea como sea…
gracias por abrir esta puerta.
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