No escribo para encajar en marcos existentes ni para que mi experiencia sea validada desde fuera. No hablo desde una creencia, hablo desde una vivencia. Y una vivencia no se debate: se honra.
Este libro no puede leerse ni evaluarse desde los marcos habituales, porque no nace desde ellos.
Yo no desperté leyendo teorías.
Yo desperté viviéndome.
Y cuando la experiencia te atraviesa, ya no puedes desvivirla.
Lo vivido no se deshace.
Lo sentido no se des-siente.
Y ese es el punto exacto donde mi camino se separó del camino común.