🌌 Carta 9: Diario de la viajera.
- María Fuensanta Lasso Ruiz

- 12 abr
- 1 min de lectura
Actualizado: 18 abr
Algo hoy me hace pensar.
Cuando conocí a mi viajero,
me dijo, el primer día,
que nunca había podido abrirse así con nadie.
Y si soy sincera…
es un sentimiento que me ha acompañado
a lo largo de todo mi camino.
Y hoy quiero contar el secreto.
Que en realidad no es secreto.
Es que siento…
y no lo cuestiono.
Antes de que alguien hable,
su energía ya me susurra lo que hay,
lo que es, y quién tengo delante.
Por eso, cuando se abren,
no entro en pánico.
No me sorprende su pensamiento ni su herida.
Porque todos amamos.
Y cuando sufrimos,
cada uno elige cómo sanar.
Cada cual suelta a su manera.
Y fue al permitirme sentir eso sin resistirme,
cuando algo en mí encendió la chispa.
Ese instante…
en el que alguien deja de contenerse
y su energía empieza a fluir con la tuya,
aunque no sea consciente…
es de los más valiosos que he vivido.
Porque ahí,
por un momento,
deja de haber un tú y un yo.
Y aparece algo más.
Un nosotros que no se piensa…
se siente y se saborea.
Con sabor a cardamomo y canela,
Meryfu enciende la candela.






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