🔥 La cocina como magia viva.. Mi forma de sentirla.
- María Fuensanta Lasso Ruiz

- hace 5 días
- 5 min de lectura
No sigo recetas.
Sigo pulsos.
La cocina, para mí, nunca ha sido un lugar donde simplemente se mezcla comida.
Es un lugar donde la materia responde.
Donde el deseo y la intuición llaman a los ingredientes.
Donde el tiempo no es lineal.
Donde el calor no es solo temperatura.
Donde un ingrediente no es un objeto, sino una forma de vida en tránsito.
Hay quien cocina para alimentar.
Yo cocino para escuchar lo que la comida quiere ser.

Aprendí técnica, sí.
Aprendí masas, bases, cortes, fondos, temperaturas, texturas, fermentaciones, equilibrios.
Pero con el tiempo entendí algo que ninguna técnica podía explicar del todo:
la cocina no es solo ejecución, también es relación y tradición.
Una memoria ancestral.
Viva..
Mutable..
Respirable.
Es relación con lo que tocas.
Con lo que transformas.
Con lo que sientes convertirse en otra cosa.
En una parte que se inspira en ti.
La masa madre no es masa madre.
Es masa viva.
Es semilla de tierra mojada..
Es agua en calma reposada..
Es fuego de vida fermentada..
Es aire en movimiento..
Es esencia de vida creada.
La harina no es harina.

Es tierra trabajada.
Es memoria del campo.
Es raíz pidiendo forma.
El agua no es agua.
Es unión y conexión.
Es movimiento.
Es lo que fluye.
La sal no es sal.
Es pulso.
Es aquello que despierta y también sostiene.
El amasado no es amasado.
Es el aire en movimiento.
Es intención y deseo.
El fuego no es fuego.
Es cambio.
Es transformación.
Es el instante en el que algo deja de ser lo que era.
Yo no separo la cocina de la vida.
Y aunque el plato cambie..
La esencia siempre es la misma..
Fluir desde ti para encontrar el Umami.
Porque en la cocina veo lo mismo que en el mundo.
Amor y unión..
Un deseo sin comparación..
El corazón y la energía sienten tales emociones..
Que ni la propia razón atiende a razones..
Hay instantes que necesitan tiempo.
Hay momentos que necesitan calma.
Hay mezclas que deben aliñarse.
Hay procesos que solo ocurren si los crees.
Hay magia que puedes saborear.
Hay vidas que puedes crear.
Hay almas que buscan respirar.
Y hay cosas que se estiran pero no se rompen.

He visto cómo una masa cambia según el estado de la casa.
Según el ruido.
Según la calma.
Según la presencia de quien la toca.
Según quién influye en su proceso.
He visto cómo una receta cambia aunque uses los mismos ingredientes.
Porque no cocinas solo con manos.
Cocinas con estado interno.
A veces la cocina me habla sin palabras.
Un olor que aparece antes de tiempo.
Una textura que pide otro camino.
El susurro de un chisporroteo en la sartén.
Un hervor que se acelera o se calma sin explicación.
Es una conexión…
Con la emoción.. El instante siente los deseos..
Y se funde cada ingrediente con la intención..
Cada proceso siguiendo al corazón..
Escuchado susurrar mi intuición.
Por eso no me gusta seguir recetas como fórmulas cerradas.

Me gusta inspirarme y reinterpretarlas.
Incluso cuando son Creaciones mías..
Si mi emoción cambia.. El sabor también.
Cómo este Tiramisú 3.0
¿Que os parece?
Pues se llevó todo tipo de opiniones..
Y es que cuando algo sale del corazón..
De todos diferente es la razón..
Esto fue en mi último examen de postres..
El reto era así..
Construye un postre con los 5 elementos..
A saber:
Un elemento principal.
Una crema.
Una textura.
Una salsa.
Una historia.
Los ingredientes son a sorteo.
A saber:
Cacahuetes
Mocca
Chocolate
Mascarpone
Nuez moscada
Aquí mi cabeza explotó por un instante..
Nunca me acostumbré a hacer lo que no siento..
Así que en mi mente siento el momento.
Con esos ingredientes me vino el tiramisú.
Italia siempre estuvo en mi vida desde la niñez..
Aquí me vino la pregunta importante..
¿Cómo se hace un tiramisú?
Me lancé de lleno a esa idea y sentimiento sin saber si quiera hacerla..
Empecé con lo que sentía. Mi pasión por Italia..
Y el amor por la pastelería.. Eso era familia.
Cogí la receta de mi madre..
Pero a mi sentir:
Un bizcochico:
Harina de almendra
Harina de trigo
Yogurt de oveja
Nuez moscada
Levadura
Canela
Café
Azúcar
Aceite de oliva
Y nueces tostadas y troceadas
Para la crema tuve que inventar..
Mascarpone para empezar..
Me nacía ricotta.. es como más nuboso para mí.
Azúquicar.
seguido de una vainilla fresca de Madagascar.
Y ahora una abrazo que envuelva esta mezcla..
Nata con yogurt y limón..
Una salsita básica de chocolate..
Cacao al 70%
y mantequilla de nuez
Un crocante de cacahuete
Y una mezcla de cacao, nuez moscada y café espolvoreada.
El profe se mofó de la presentación..
Me preguntó si tenía hambre al cocinarlo..
Demasiado tosco y de pueblo dijo.
Más al sabor no pudo sacarle nada..
Cambiarles el pulso.
Cambiarles el orden.
Cambiarles la intención.
A veces una receta se vuelve más tierra.
A veces más aire.
A veces más fuego.
A veces más agua.
A veces es un toque suave.
A veces un cambio radical.
Simplemente escucho lo que siento.
Y así cada plato..
Incluso el más tradicional..
Lleva una parte de mí.

Recuerdo una vez, cocinando con alguien, sus huevos rotos “clásicos”.
Patatas, tomate, ajo, jamón, chorizo, huevo.
Pero cuando los hice, no los repetí.
Sentí otra llamada.
Las patatas pedían otra textura.
La salsa pedía más profundidad.
El tomate pedía calor lento.
Y al final el plato dejó de ser copia de algo.
Y se convirtió en otra cosa.
Algo más mío.
Algo más vivo.
Algo más sentido.
Algo más real.
Para mí cocinar es eso:
una conversación entre la vida y yo.
No hay arriba o abajo.
No hay técnica contra intuición.
Hay escucha.
Hay atención.
Hay presencia.
Hay corazón.
A veces me preguntan cómo sé que algo está bien.
Y no siempre tengo una respuesta clara.
Lo que sentimos lo dicta el corazón.
Pero sí tengo una sensación.
Como cuando una cosa encaja sin hacer ruido.
Como cuando un sabor no está “correcto” sino completo.
Como cuando el plato ya no pide más, simplemente degustar.
La magia culinaria, para mí, no es sólo añadir símbolos.
También es entender que todo lo que se roza ya está vivo.
Y que al tocarlo, se transforma.
No creo en cocinar desde el control cerrado.
Creo en cocinar desde la intuición y la sensación.
Una unión sentimental...
Con la materia.
Con el cuerpo.
Con el estado interno.
Con la creación.
Y si tuviera que resumirlo en una sola idea, sería esta:
la cocina no es donde se guarda comida.
Es donde la vida enseña a crear.
Donde la magia y la alquimia lo vuelven real.
Y quizá por eso sigo aquí.
Entre fuego, harina, agua y sal.

Escuchando.
Siempre escuchando. 🌙






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